jueves, 20 de septiembre de 2012

Diputado Alberto Asseff / Opinión


LOS FONDOS DE LOS JUBILADOS 
NO SON UN BANCO DE PRÉSTAMOS
                                                    Por Alberto Asseff*
En casi cincuenta empresas la ANSES tiene fondos invertidos, incluida la primera de ellas por envergadura y facturación, Techint, con casi un 24 por cien de su capital. Ello determina que se sienten en los directorios de estas entidades privadas representantes designados por ANSES que cobran honorarios y perciben jugosos dividendos, aunque se ignora cuáles son sus aportaciones técnicas para la buena marcha de los establecimientos.
Uno de cada cuatro pesos del presupuesto de ANSES va para atender gastos ajenos al sistema previsional. Correlativamente a esto, es evidente que el aparato burocrático del organismo se está incrementando, tanto por la apertura de más unidades de atención como por la incorporación de nuevo personal. Los sueldos son crecientes y nadie ingresa por concurso y antecedentes. Ser delegado de la Anses es prácticamente ser el jefe político – o aspirante a ello – de la zona correspondiente. Este fenómeno requiere que se le asigne mucha atención.
 El presupuesto de este año alcanza a $218.000 millones. Se prevé direccionar unos $55.000 millones – un 25 por cien – para créditos para viviendas; al pago de más de un millón de pensiones no contributivas – que a partir de 2012  no pueden otorgar los diputados nacionales como se practicaba desde el año 1950- ; para 3,5 millones de asignaciones por hijo –AUH-; un monto sustantivo para pensiones de excombatientes; y hasta para distribuir computadoras en las escuelas. A esto hay que sumarle el pago de los salarios de la frondosa burocracia. El resto es para pagar los haberes a los jubilados.
El Fondo de Garantía de Sustentabilidad es de $214.000 millones. Con estos recursos se financian los déficits del Tesoro Nacional- comprando títulos públicos de deuda -, se otorgan créditos a empresas privadas – como el de General Motors – y hasta se pagan los aguinaldos del personal estatal de la Provincia de Buenos mediante un auxilio-préstamo de 600 millones, como acaeció en julio pasado. Obviamente, la financieramente arruinada provincia de Buenos Aires – otrora la esplendorosa pradera que admiraba al mundo entero -, ¿cómo y cuándo reintegrará este mutuo…?
En este contexto, la ANSES también ha ingresado en el campo del petróleo. Como se sabe, YPF necesita en el próximo lustro unos us$37 mil millones. Por eso, YPF colocó en la primera quincena de septiembre un bono de deuda por $1.500 millones, de los cuales la ANSES tomó el 70 por cien, $1.050 millones. Con la particularidad que los jubilados tomaron la deuda a más largo plazo, por 36 meses. Para tener una idea de cuál fue la atracción de esta emisión de deuda, de esos $1.500 millones, los sectores privados sólo aportaron  el 13 por cien y al plazo menor de 9 meses.
 Según un informe que la Fundación Mediterránea brindó en la Comisión de Vivienda de la Cámara de Diputados de la Nación, en cinco años los préstamos de la ANSES para el plan PROCREAR – de construcción de unidades habitacionales – tenderían a licuarse por efectos de la altísima inflación que padece nuestra economía. Este S.O.S. debe significar una alerta temprana. Si no actuamos a tiempo, una calamidad acecha a los jubilados.
Los fondos de la ANSES están colocados en casi un 77 por cien títulos públicos, incluyendo préstamos al gobierno para obras de infraestructura de bajísima rentabilidad directa.
También se han usado los fondos previsionales para otorgar promocionados créditos a muy baja tasa de interés y por ende con sumo peligro de licuación.
Para colmo, las provincias, con todo derecho, están denunciando – como ya lo hizo Córdoba – , o es inminente que lo hagan, el pacto fiscal de 1994 mediante el cual resignaron el 15 por cien de sus ingresos coparticipables en aras de compensar la detracción que sufrió la Anses con motivo de la creación de las AFJP. Como en 2008 éstas se estatizaron, aquel 15 por cien ha dejado de tener razón para mantenerse. Son $23.500 millones anuales que la Anses debería abstenerse de percibir, con lo cual su ecuación de financiamiento quedaría seriamente afectada.
A pesar de la esplendidez con la que ANSES concurre, pronta y presta, a tomar deuda pública, a financiar planes de gobiernos, a otorgar préstamos baratos, los jubilados siguen esperando superar la mísera mínima que cobran el 80 por cien de ellos, unos 6 millones de personas. Y el pago de los juicios ganados se demora casi sine die, más allá de todos los esfuerzos y tiempo para conseguir ese fallo que muchas veces llega post mortem. Y, para peor, todos los meses colapsan aún más a la Justicia Laboral nuevos juicios que se originan en deliberadas deficientes liquidaciones que realiza el organismo previsional ¿Colusión con los abogados? ¿Mal desempeño de la función pública?
No podemos tener impavidez ante esta cuestión. Casi podríamos decir que es una bomba de tiempo, máxime que el gobierno no ha tenido éxito en erradicar el trabajo ilegal que abarca al 33 por cien de la población económicamente activa. Como siempre pasa, cuando la elusión y la evasión son elevadas, las cargas tributarias para quienes se ajustan a la ley se acrecientan hasta el grado insoportable. En lugar de extender el universo que paga, se sobrecarga a quienes viven dentro de la ley.
Nacimos sabiendo que las Cajas jubilatorias eran literalmente saqueadas por gobiernos que sólo tienen ciencia y sabiduría para gastar mal ¿Moriremos  sufriendo ese mismo cuadro patético?
                                 *Diputado nacional por la provincia de Bs.Aires
                                    Integrante de la Comisión de Previsión Social

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