
Lo que dejó la temporada
El inicio de clases escolares, hace que cada vez sean más cortas las vacaciones. Enero se sabe es exclusivo para profesionales, políticos, empresarios; por ello siempre será un mes clave de afluencia turística.
Ya en febrero, todo resulta más tranquilo y familiar, pero lamentablemente debido al inicio temprano de las clases se percibe el éxodo hacia los lugares de residencia del turista.
Se está implementando una nueva modalidad de vacacionar y es utilizando los feriados largos, donde la gente cambió sus costumbres; son pocos los que veranean durante el mes, la quincena o la semana.
Esta temporada habría sido beneficiosa para algunos comercios y normales (como en temporada baja) para otros. Sucede que Pinamar haciendo honor a su nombre no resultaría económicamente igual para todos los bolsillos; si es coincidente que el veraneante de hoy, no es el mismo de años atrás; que los tiempos que corren hacen que el consumidor cuide mucho sus gastos, busque opciones variadas y por sobre todo buen servicio.
Aún quedan resabios de aquellos que piensan obtener en un mes la ganancia para vivir después tranquilo los once meses restantes, sin razonar objetivamente que cliente disconforme, no vuelve, así sea porque le han cobrado exorbitante o le han brindado un servicio pobre. Por lo tanto desechado el querer vivir el resto del año sin trabajar porque para que esto prospere tienen que sacrificar una de las dos opciones nombradas.
Aggiornarse a los tiempos que corren es la consigna. Todos los meses del año hay feriados largos y es evidente que el viajero ya prefiere tomarse descanso durante ese tiempo en distintos lugares, que permanecer quince días en un mismo sitio.
Hay que ofrecer servicio y bueno para esta clase de turistas que podría ser habitué si la primera vez que nos visita sale satisfecho; al final son los que van a favorecer nuestra economía durante todo el año.
Ir pensando en ofrecer un Menú Ejecutivo, como lo tienen los grandes centros turísticos como Brasil, Uruguay, Chile, por nombrar algunos, cuya atención es ejemplar, presentando dos o tres opciones de comida, incluyendo postre y bebida.
No hace falta grandes inversiones para estos cambios porque la estructura la tienen, es sólo cambiar o adoptar otra modalidad de servicio y competir ofreciendo buena atención y buen precio.
Toda temporada deja una enseñanza; se está mejorando la seguridad, la salida de los boliches, el ruido y faltaría tomar conciencia que al turista no sólo hay que sacarle, también hay que darle.
El inicio de clases escolares, hace que cada vez sean más cortas las vacaciones. Enero se sabe es exclusivo para profesionales, políticos, empresarios; por ello siempre será un mes clave de afluencia turística.
Ya en febrero, todo resulta más tranquilo y familiar, pero lamentablemente debido al inicio temprano de las clases se percibe el éxodo hacia los lugares de residencia del turista.
Se está implementando una nueva modalidad de vacacionar y es utilizando los feriados largos, donde la gente cambió sus costumbres; son pocos los que veranean durante el mes, la quincena o la semana.
Esta temporada habría sido beneficiosa para algunos comercios y normales (como en temporada baja) para otros. Sucede que Pinamar haciendo honor a su nombre no resultaría económicamente igual para todos los bolsillos; si es coincidente que el veraneante de hoy, no es el mismo de años atrás; que los tiempos que corren hacen que el consumidor cuide mucho sus gastos, busque opciones variadas y por sobre todo buen servicio.
Aún quedan resabios de aquellos que piensan obtener en un mes la ganancia para vivir después tranquilo los once meses restantes, sin razonar objetivamente que cliente disconforme, no vuelve, así sea porque le han cobrado exorbitante o le han brindado un servicio pobre. Por lo tanto desechado el querer vivir el resto del año sin trabajar porque para que esto prospere tienen que sacrificar una de las dos opciones nombradas.
Aggiornarse a los tiempos que corren es la consigna. Todos los meses del año hay feriados largos y es evidente que el viajero ya prefiere tomarse descanso durante ese tiempo en distintos lugares, que permanecer quince días en un mismo sitio.
Hay que ofrecer servicio y bueno para esta clase de turistas que podría ser habitué si la primera vez que nos visita sale satisfecho; al final son los que van a favorecer nuestra economía durante todo el año.
Ir pensando en ofrecer un Menú Ejecutivo, como lo tienen los grandes centros turísticos como Brasil, Uruguay, Chile, por nombrar algunos, cuya atención es ejemplar, presentando dos o tres opciones de comida, incluyendo postre y bebida.
No hace falta grandes inversiones para estos cambios porque la estructura la tienen, es sólo cambiar o adoptar otra modalidad de servicio y competir ofreciendo buena atención y buen precio.
Toda temporada deja una enseñanza; se está mejorando la seguridad, la salida de los boliches, el ruido y faltaría tomar conciencia que al turista no sólo hay que sacarle, también hay que darle.
Nelly Maletich
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