Director - Editor: Luis Rodi Maletich
Ricos & Ladrones
El titular de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Dominguez, justifica el obsceno aumento de salarios que se auto-adjudicaron él y sus pares en la última sesión con el curioso argumento que necesitan recibir esa suma (más de treinta y cinco mil pesos mensuales) para no dejar la política en manos de ricos y ladrones.
De hecho, la política nacional está en manos de ricos. Quien accede a un cargo popular en ese orden, como en la famosa canción campestre “Tata, yo quiero ser diputado” se asegura el futuro, y también el de sus hijos y nietos. Hace tiempo que la política dejó de ser una vocación para transformarse en un gigantesco negocio donde todo, absolutamente todo, tiene su precio.
La publicación de los bienes del titular de la Cámara Baja refleja que sin ese aumento puede darse vida de rico, tal la cuantía de su patrimonio y sin contar presuntos testaferros.
Lo mismo puede decirse de cualquier integrante del gobierno argentino, comenzando por su cabeza que ha multiplicado su patrimonio de forma casi milagrosa para una economía deteriorada como la nacional, que no ha permitido el mismo grado de bonanza a la mayoría de los argentinos. Millones de personas que no tienen la misma habilidad económica que sus gobernantes.
O será que es porque no cobran como diputados y viven de salarios normales? A pesar de los “esfuerzos” de Dominguez, la política ya es -hace tiempo- terreno exclusivo de los ricos. Y muchas personas en la Argentina piensan que también de ladrones, porque la multiplicación
de propiedades que no pueden justificarse ni siquiera con salario de millonarios hace pensar mal de la mayoría de nuestros legisladores y gobernantes nacionales.
No sé si los diputados y senadores argentinos son ladrones, pero sí entiendo que muchos tendrían dificultades ante una justicia seria a la hora de explicar sus bienes.
No sé si son chorros, pero sí que la mayoría de ellos ostenta una riqueza difícil de entender si uno suma los salarios correspondientes a un trabajo honrado. Hay, claro, excepciones respetables.
Existen legisladores que se opusieron al aumento obsceno. Hay senadores y diputados que dejan el cargo con el mismo patrimonio que cuando ingresaron. Pero son los menos. La inmensa mayoría conforma una caterva que averguenza al país.
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